CASAS Mg
- 3 viviendas adosadas de nueva construccion en Hortaleza
3 CASAS Y 10 PATIOS
Ubicación: Madrid
Año: 2O18-2026
Area: 996m2
Fotos: Paco Marín
︎DESCRIPCIÓN / BRIEF
En un tejido de planeamiento abigarrado —parcelas mínimas, viviendas pareadas y
calles carentes de vegetación— el proyecto se posiciona desde la introspección.
Frente a un entorno inmediato fragmentado y, en ocasiones, hostil en su escala y
proximidad, las casas se conciben como refugios ensimismados, con un rico mundo
interior, exhuberante y fresco que desplaza el foco desde lo exterior hacia una
experiencia doméstica contenida, serena y cuidadosamente construida.
Se trata de tres viviendas adosadas para tres familias distintas que, pese a sus distintas
distribuciones interiores forman una única entidad formal y visual.
No se persigue la uniformidad, sino una coherencia basada en estrategias comunes:
cada casa es diferente, pero todas responden a una misma lógica espacial, climática
y material.
La implantación parte de una decisión clara: cerrar la vivienda hacia la calle —situada
al este— y volcarla hacia el jardín, orientado al oeste.
En parcelas reducidas, esto implica liberar al máximo la planta baja para el jardín y el
porche, desplazando el mayor programa construido a la planta alta.
Así, una rotunda
“pastilla” de dormitorios se sitúa sobre el estar, comedor y estudio, no solo optimizando
superficie sino actuando como protección solar frente al duro poniente, generando a
su vez un profundo porche.
Sin embargo, la operación fundamental no es solo volumétrica, sino atmosférica. La
vivienda se sitúa ligeramente a una cota inferior respecto al jardín y al patio central, de
manera que la mirada se establece a ras de la vegetación.
Este gesto sútil, transforma
la percepción del entorno: el límite visual se construye desde lo vegetal y no desde lo
edificado. El profundo porche, tamizado por lamas de madera de castaño, junto con la
densidad del jardín, filtran las vistas y diluyen la presencia de edificaciones cercanas,
a menudo desproporcionadas.
En el interior, la luz se trabaja como un material más. Se rehúye la incidencia directa
para favorecer una iluminación filtrada, cambiante y doméstica. Para ello, tres patios
organizan la distribución de cada casa: introducen el jardín en el interior, generan
ventilación cruzada y construyen un sistema de “chimeneas” térmicas que regulan el
clima de manera pasiva.
Un cuarto patio, enterrado, actúa como reserva de aire fresco
y luz, reforzando esta lógica ambiental.
La cocina se abre a un pequeño patio orientado al este, donde un emparrado filtra la
luz de la mañana y construye un ámbito cotidiano, íntimo, casi ritual: el desayuno bajo
sombra vegetal.
Los lucernarios —el principal atravesando toda la casa para bañar la pared del estar,
en los baños o en el núcleo de escalera— completan este sistema, introduciendo luz
cenital e indirecta en los puntos más profundos de la casa.
El resultado es un conjunto de viviendas que, aunque masivas y contenidas hacia el
exterior, se revelan permeables y complejas hacia el interior.
Compactas en su forma, pero horadadas por vacíos que permiten que el jardín penetre
en la vivienda y que la vivienda se expanda hacia el jardín.
En definitiva, un sistema doméstico que construye un pequeño oasis: un lugar donde
la luz se filtra, la vegetación acompaña y el exterior inmediato se diluye. Un espacio del
que no es necesario salir.
“Debemos buscar que los jardinessean casas y las casas sean jardines.”
-Luis Barragán
︎
In a dense planning fabric —minimal plots, semi-detached houses and streets devoid of vegetation— the project positions itself through introspection. Faced with an immediate environment fragmented and, at times, hostile in scale and proximity, the houses are conceived as introspective refuges, with a rich, exuberant and fresh interior world that shifts the focus from the exterior toward a contained, serene and carefully constructed
domestic experience.
These are three terraced houses for three different families that, despite their interior layouts, form a single formal and visual entity.
Uniformity is not the goal, but rather coherence based on shared strategies: each house is different, yet all respond to the same spatial, climatic and material logic. The layout stems from a clear decision: to close the house toward the street —to the east —and open it toward the garden, oriented westward.
On reduced plots, this means freeing as much of the ground floor as possible for the garden and porch, shifting most of the built program to the upper level. Thus, a solid “bar” of bedrooms is placed above the living room, dining room and study, not only optimizing the surface area but also acting as solar protection against the harsh western sun, while at the same time generating a deep porch.
However, the fundamental operation is not merely volumetric, but atmospheric. The
house is positioned slightly below the level of the garden and central courtyard, so that
the gaze is established at the level of the vegetation. This subtle gesture transforms the
perception of the surroundings: the visual boundary is constructed through greenery
rather than built form. The deep porch, filtered through chestnut wood slats together with
the density of the garden, filters the views and dissolves the presence of nearby buildings,
often disproportionate in scale.
Inside, light is treated as another material. Direct incidence is avoided in favor of filtered,
changing and domestic illumination. To achieve this, three courtyards organize the layout
of each house: they bring the garden indoors, generate cross ventilation and construct a
system of thermal “chimneys” that regulate the climate passively. A fourth sunken
courtyard acts as a reservoir of cool air and light, reinforcing this environmental logic.
The kitchen opens onto a small east-facing courtyard, where a pergola filters the morning light
and creates an intimate, everyday, almost ritual atmosphere: breakfast beneath vegetal
shade.
Skylights —the main one crossing the entire house to bathe the living room wall, as well as
those in the bathrooms and stair core— complete this system, introducing zenithal and
indirect light into the deepest areas of the house.
The result is a group of houses that, although massive and contained toward the exterior,
reveal themselves as permeable and complex inwardly.
Compact in form, yet pierced by voids that allow the garden to penetrate the house and the
house to expand toward the garden.
Ultimately, a domestic system that creates a small oasis: a place where light is filtered,
vegetation accompanies everyday life and the immediate exterior dissolves away. A space
one does not need to leave.
“We must seek for gardens to be houses and for houses to be gardens.”
— Luis Barragán
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delavegacanolasso© 2020.
Todos los derechos reservados · Diseñada y desarrollada por Pilar Cano-Lasso e Ignacio de la vega©·
Todos los derechos reservados · Diseñada y desarrollada por Pilar Cano-Lasso e Ignacio de la vega©·

